Yo no le tengo nada de cariño a los lunes. Y cuando digo
nada es nada. Realmente nada. Amanezco sin ganas de enfrentar la realidad y de
volver a empezar. Sin ganas de arrancar porque quisiera quedarme en lo reconfortante
de hacer nada. Me siento sin fuerzas para cumplir horario, o para arreglar el
cuarto después de probar cien pintas el fin de semana. Me siento sin animo y
llego a extrañar a mi familia. Veo el lado izquierdo de la cama vacío -otra
vez- y siento como si fuera la rectificación de que siempre estará así.
Inevitablemente me veo gorda, obesa, por los permisos auto concebidos
de comer y beber viernes, sábado y además domingo. Odio los lunes, es la caída
libre en la que uno termina vuelto pedacitos luego de la subida y euforia del fin de
semana. Alguien que se robe mis lunes y me devuelva las ganas de enfrentarlos, ¿mucho pedir?
lunes, 11 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
DÍA 156: todas las citas son iguales
Si cuatro citas me parecían algo único,
excepcional, extraordinario; algo casi rayando con lo ultra planetario, no
quiero ni pensar qué significa llegar a la quinta cita. QUINTA. La cosa es que
lo logramos, como los pronósticos señalaban. Yo iba con mis dudas pero eso a
estas alturas, no es novedad porque soy la princesa de las dudas. Antes de
salir llamé a un par de amigas a preguntarles que qué tal que ya no me gustara
o yo ya no a él. Que habían pasado más de diez días desde la última vez y ya me había
olvidado de su cara. Que todo estaba frio. Que todo iba a ir mal. La propia
loca desquiciada videosa. Todo va a ir más que bien, dijeron todas. Así que no
quedaba más que ir a averiguarlo. Y no pasó nada diferente de lo que pasa en
las citas: Uno cena. Se ríe. Habla. Vuelve se ríe. Come rico. Toma rico.
Comparte postre. Hace chistes. Se coquetea. Se cuenta lo que ha pasado y se
besa y esas cosas lindas pero sobre todo ricas. No pasó nada diferente aunque
para mí todo sea diferente. Y tenían razón mis amigas: todo fue más que bien.
La pasé delicioso, incluso, superando las veces anteriores. Y bueno, estoy
feliz de estar descubriendo y viviendo y sintiendo cosas que hace tres o cuatro
siglos no existían en mí. No sé si seguiremos a la sexta cita pero lo que sí sé
es que el muy cabrón me gusta. Me gusta de verdad.
sábado, 2 de junio de 2012
DÍA 155: La mesita de noche
lelo.com
Generalmente uno siempre tiene en la mesita de noche lo que necesita tener a la mano y un par de necedades. Yo soy desordenada. Bastante de hecho y voy acumulando ahí lo que más necesito y se parece a mí: La corona por ejemplo, fue un regalo de mi roomate y la dejo ahí encima de esa lampara que jamas he prendido para recordar que soy disque princesa y no puedo bajar la cabeza porque se me cae -la corona, no la cabeza, obvio-. El San Antonio -de cabeza- también me lo regalaron, así que ahí está porque le tengo fe y sé que pronto hará lo suyo. También hay dos perfumes que me pongo de afán y según el ánimo -aunque prefiero cien veces el Bvlgari sobre el Channel-. Tengo anillos, muchos y extravagantes ya que no uso aretes. Se ve el cargador del Iphone y el del Blackberry, con el Blackberry que llevo más de un mes sin usar. Esa correita marrón de lazo que uso mucho, no sé por qué está ahí, pero ahí esta cómoda. La casita de la Bella Durmiente donde vinieron mis hadas que me cumplen deseos y son la representación visual de mi vida. Y lo mejor, una nueva adquisición: -el artefacto rosa con plateado- EL VIBRADOR LELO, que no podía dejar de ser rosa, obvio. Ahí está y de ahí no se ha movido desde que los de LELO me lo mandaron para que lo probara. Lo probé y me di cuenta que ese debe ser su lugar, la mesita de noche, el lugar donde uno tiene las cosas que más utiliza.
jueves, 31 de mayo de 2012
DÍA 154: Amo San Sebastián
Todos mis viajes han sido especiales y San Sebastián obvio,
no podía ser la excepción. Me dieron ganas de pasarme una temporada allí.
Pasarme los días caminando en sus calles afrancesadas, comiendo la comida más
espectacular que he probado hasta reventar y ser la próxima obesa del mundo. Me dieron ganas de quedarme
haciendo topless en sus playas y hasta de comprar un perro para paserlo en sus paseos. Quise quedarme ahí y dos veces a
la semana irme a Francia que queda a una hora para aprender francés. Me dieron
ganas de quedarme y vivir en un clima que no es frio ni calor. En fin, hice
todo un plan de vida surreal muy típico de mí proque me fascinó San Sebastián.
Demasiado. Además, las tías que no son tías me pechicharon, me sacaron de mi
vida de estudiante y me dieron un viaje de lujo, amor, historias apasionantes
de sus épocas, mucho tinto de verano, y risas, muchas risas. ¿Y así quién no es
feliz?
¡Amé con locura y pasión San Sebastián porque me hizo suspirar cada segundo que estuve allí!
martes, 29 de mayo de 2012
DÍA 153: Vamo´a agradecer
Cómo no pensar que tengo una vida cheveré. En mayo no había viajado y preciso me invitan al Norte de España. O sea. Siempre había oído que el norte era increíble y que me iba a encantar y siempre me pasa que por más que imagine los lugares, siempre resultan mejores cuando estoy en ellos. Me armé de valor y pedí tres días en la revista, sí, TRES. El viernes antes del viaje no fue un buen día en la revista. Nada bueno. Entonces lo necesita. Necesitaba pirarme. Y oronda y con mi sonrisota le dije que sí a la tía que no es mi tía. Que sí me iba con ella y sus amigas a hoteles antiguos con desayunos de lujo, a comer la mejor comida que he probado, a pueblos pequeños y bonitos, a oirles los cuentos de cuando eran jóvenes, a tomar vino y tinto de verano con ellas, a perdernos en el carro alquilado, a tomarnos fotos, levantarnos temprano, oír español, francés, y euskera. A comer pinchos, tapas y a brindar porque la vida es bella. Esta clase de invitaciones son las que solo pasan un par de veces en la vida y por eso, como pájaro en vuelo la agarré. La agarro y la pongo cerquita de mi corazón y la agradezco. Agradezco cada sonrisa, cada gesto desinteresado, cada nueva comida, bebida, nuevo lugar, cada todo. Y por eso, creo que la vida es chevere conmigo. O ¿por qué más? en fin, no sé por qué sea, pero que porfi siga siendolo por siempre.
Foto: Biarritz (Francia), Burgos y el Monasterio de San Millan de Uso (en su orden en la foto).
jueves, 24 de mayo de 2012
DÍA 152: Enumerando Nostalgias
Las 10 cosas de las que NO ME ARREPIENTO pero no debieron pasar
1. Tener miedo de mi misma.
2. Haberme emborrachado
demencialmente y terminar donde no debí terminar con él que no debí si quiera
empezar.
3. No haber leído todo lo que he debido haber leído.
4. Perdonar a la que alguna vez se metió con el que en ese momento era EL
CHICO que me robaba el alma.
5. Haber estado tan dañada y por eso haber dañado tanto a quién -precisamente-
no debí dañar.
6. Dejar de ser yo, suponiendo que eso era amar, por alguien a quién no
le gustaba mi derroche de espontaneidad.
7. Pelearme, varias veces, por largos periodos, con mi prima que es casi
hermana, por estupideces que olvidamos en el camino y por orgullo prolongamos.
8. Haber esperado por más tiempo del necesario que se enamorara de mí
-él, del que nunca me debí enamorar y siempre me reproché no poder enamóralo- y
por eso haberme olvidado de mí.
9. Siempre comer más de
lo que debo comer.
10. No haber
aprendido lo que NO tengo que hacer.
Y mi ñapa; no saber seguir lo que debo hacer y no lo que quiero hacer. Por ejemplo eran diez cosas y pues nada, tenía que meter una ñapa.
miércoles, 23 de mayo de 2012
DÍA 151: ¿CUATRO citas? CUATRO?
Las primeras citas lo que tienen de emocionante lo tienen de
decisivas. Y por eso hace mucho no llegaba a la segunda. Porque o enseguida el
tipo me repelaba y empezaba a portarme como una grosera de mierda o yo no le
gustaba a él y desaparecía como ellos bien saben hacerlo. Así que de segundas
citas, más bien poco para no decir que nada. Por eso cuando clasificamos (él
conmigo y yo con él) a la segunda, para mí fue motivo de expectativas
inquietantes. Y fue lindo y ha sido mejor. Para la tercera cita, hubo más
mariposas o más bien águilas en el estómago y para la cuarta, mierda, ¿CUARTA? record. Logré
cuatro citas ¡qué divertido y qué aterrador!. Aterrador porque me paniqueo y no
estoy acostumbrada a estos sentires y ya olvidé cómo se controlan las expectativas y las fuckin expectativas me empiezan a controlar a mí.
Y divertido porque milagrosamente el tipo me sigue pareciendo interesante como
para tomarme el trabajo de ponerme bonita, sacar espacio en mi apretadísima
agenda, debatir con las chicas que si será que le digo esto o lo otro y
aparecer, además contenta de verlo, y darle un besito en la boca de saludo. Y
lo disfruto y ese momento con él es de lo más de acogedor y me siento agustito. Pero
luego, madre santa. Me embalo y empiezo a preguntarme ¿y entonces? ¿qué
pensará? ¿le gustaré mucho o demasiado o normal? ¿cuáles serán sus intenciones?
¿me va a llamar hoy? ¿mañana? ¿clasificaremos para la quinta cinta? ¿y para la
decima? ¿por qué solo me abrazó 7.3 veces y no 10.99? y así preguntas infinitas
hasta que me dicen calma, relax. Y yo me pregunto si las mujeres se calman, se relajan y si disfrutan
sin hacerse esas preguntas y sin querer señales más claras de que todo va bien.
Y supongo que no, que las mujerse no nos calmamos. O por lo menos yo que sufro de afanes crónicos. Pero después me digo que he estado contenta y que eso es lo ÚNICO que importa y
que desde la segunda cita todo ha sido ganancia. Que nunca voy a tener las
respuestas a esas preguntas, que me lo tomaré como venga, que me relajaré aunque
no lo logre, que sacaré paciencia de donde no la tengo y me daré cuenta que es
mejor lento que algún mamarracho. Me digo que crea, sincera,
rotunda y profundamente, que lo que será, será. Y que será lo que más me conviene y que me dedicaré a disfrutar el momento, solo eso. ¡Qué Grande! ¡Así debe ser!
Pero quiero tener mis
respuestas hoy. Ok, ok, ok, intentaré dejar la locura. Pero las quiero ya. Okey, cierto que las estamos dejando. Pero ¿me va a llamar?. Vale, vale, calma. Disfruto el momento pero no puedo dejar de pensar en tres horas después. Cero stress él ha demostrado que está interesado. Y así el debate seguirá hasta que me vuelva loca...
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